Cómo limpiar zapatos de piel
Unos zapatos fabricados en piel son siempre una excelente elección si lo que buscas es un calzado de calidad que proporcione a tus pies comodidad y protección a partes iguales.
Tanto el cuero como la piel vuelta o el ante son materiales idóneos para la fabricación de zapatos y otros complementos como bolsos o cinturones, que, con unos cuidados mínimos, dan magníficos resultados.
Los zapatos de piel son resistentes y se adaptan a la forma del pie como ningún otro tipo de calzado, pero requieren un mínimo mantenimiento, para que luzcan impecables por más tiempo.
Limpiar los zapatos de piel correctamente es importante no solo para amortizar la inversión que supone comprarlos, sino para lograr mantenerlos en condiciones óptimas durante varios años.
Tips para limpiar los zapatos de piel

Aunque cada tipo de calzado en piel tiene sus peculiaridades en cuanto a limpieza y mantenimiento, hay algunos consejos básicos, válidos para cualquiera de ellos y que siempre debes tener en cuenta:
- Los zapatos en piel necesitan una limpieza periódica general y, además, requieren eliminar cualquier mancha que detectes lo antes posible, para evitar, así, que la suciedad llegue a penetrar en la piel, especialmente en el caso de líquidos o sustancias con humedad, haciendo más difícil su eliminación.
- A la hora de iniciar la limpieza, es esencial retirar cualquier elemento que no sea la propia piel del zapato. Quitar los cordones, las hebillas o cualquier otro adorno es importante antes de iniciar el cepillado.
- Para cuidar el calzado de piel necesitas dos tipos de cepillos, ambos hechos con cerdas naturales. Las del primero deben ser algo más duras, para permitir eliminar restos de suciedad adherida como pueden ser, por ejemplo, las manchas de barro y las del segundo, extra suaves para dejar los zapatos lustrosos sin rayarlos.
- El agua no es buena aliada de los zapatos de piel. Intenta recurrir a ella lo menos posible. Solo en caso de ser imprescindible, por ejemplo, para retirar una mancha, utiliza un paño húmedo, que no llegue a empapar la piel. Además, en este caso, tendrás que dejar que el zapato seque completamente antes de guardarlo.
- Para que quede en perfecto estado, la piel de los zapatos necesita, además de una limpieza periódica, la suficiente hidratación, que evite un deterioro progresivo que pueda llegar a secarla en exceso y a cuartearla. Utilizar cremas apropiadas es esencial para dejarlos limpios y bonitos.
- Si necesitas eliminar una mancha persistente, utilizar una cantidad mínima de jabón neutro diluida en un cepillo es la mejor opción. Frota con él, de forma suave, la zona afectada realizando movimientos circulares y termina secando con una gamuza.
El mantenimiento de unos zapatos de piel implica el cepillado frecuente con utensilios apropiados y también la aplicación de cremas o espumas que contribuyan a mantener esa piel hidratada y flexible
Cómo limpiar zapatos de piel clara
A la hora de limpiar unos zapatos de piel clara es importante extremar las precauciones para evitar que pueda producirse cualquier rayadura y también para impedir que el posible uso del agua con jabón pueda acabar dejando antiestéticos cercos, aún más perceptibles en la piel clara.
Si solo quieres eliminar el polvo que puede haberse acumulado en unos zapatos de cuero de tonalidades claras, pasar un suave paño de gamuza es más que suficiente.
Si el objetivo es realizar una limpieza más a fondo, puede ser necesario un cepillado a conciencia, realizado con movimientos de vaivén en todas direcciones y sin olvidar los bordes, donde suele acumularse más polvo y suciedad.
Una vez limpios es importante cuidar el calzado de piel clara protegiéndolo con una crema o espuma específica, transparente o del color apropiado. Deja que la piel absorba la crema para que gane hidratación y flexibilidad. Solo cuando los zapatos estén completamente secos, coge una gamuza y repasa con suavidad para que queden impecables.
Cómo limpiar unas zapatillas de piel

La piel no es exclusiva de un tipo determinado de calzado. Aunque generalmente la relacionemos con los zapatos de salón, los mocasines, o las botas y botines, la piel es un material excelente para las zapatillas deportivas o aquellas de diseño urban style.
También las zapatillas de piel deben limpiarse con productos y técnicas específicas para lograr tenerlas como nuevas por más tiempo.
Limpiar tus zapatillas de piel es fácil, pero hay que recordar que un cuidado eficaz implica los siguientes pasos:
- Utiliza un cepillo seco y suave para eliminar el polvo y suciedad superficial.
- Si las zapatillas presentan manchas, diluye una mínima cantidad de jabón neutro, por ejemplo, jabón de Marsella y humedece un paño limpio. Pásalo de manera superficial por toda la piel de tus zapatillas (sin empaparla).
- Ante manchas persistentes o suciedad acumulada, humedece un cepillo pequeño en el agua con jabón y frota con él sobre la mancha, sin ejercer excesiva presión.
- El mismo cepillo puede servirte para limpiar el borde y la suela si ésta está sucia. Otra opción, especialmente recomendable para suelas de goma muy sucias o amarillentas es añadir a la solución de agua y jabón un poco de bicarbonato. Con él conseguirás devolverles su blanco inicial.
- Retira la humedad con un paño y deja que se tus zapatillas de piel se terminen de secar, mejor al aire libre pero no expuestas directamente al sol.
Cómo limpiar botas de piel color camel

Las botas en tonalidades marrones claros, incluyendo el color camel, son tendencia y para que luzcan bonitas y elegantes es importante limpiarlas cuidadosamente evitando que cualquier mancha pueda quedar impregnada oscureciendo la piel en algún punto determinado y haciendo que el calzado luzca deteriorado antes de tiempo.
En primer lugar, si en tu bota color camel cae una mancha de algo líquido, por ejemplo, aceite o grasa, intenta quitarla lo antes posible, bien colocando sobre ella un papel absorbente (sin restregar) o, si tienes posibilidad, vertiendo una pequeña cantidad de polvos de talco, igualmente eficaces a la hora de absorberla.
Para una limpieza general, nuevamente la herramienta esencial es un cepillo de cerdas suaves que, en unas pocas pasadas, retire la suciedad superficial sin dañar el cuero.
En caso necesario, también es posible pasar un paño húmedo para conseguir eliminar alguna mancha persistente. Una vez secas, las botas necesitan una buena capa de crema que hidrate la piel. Las transparentes o neutras son las más adecuadas para el calzado de tono camel.
Aplicada la crema, y con el objetivo de dejar las botas con brillo extra, conviene volver a cepillar o bien pasar un paño seco de algodón.
